sábado, 28 de julio de 2007

HISTORIA DE MOMPOX



Mompox fue fundado como villa en 1540 por Juan de Santa Cruz, Gobernador de Cartagena de Indias, de quien deriva su nombre. La ubicación estratégica, cerca a la confluencia de los ríos Magdalena y Cauca, genera su importancia comercial durante el periodo colonial, debido a que se convirtió en el puerto temporal para las embarcaciones que viajaban desde la costa norte hacia el interior.


La arquitectura residencial y religiosa se ha conservado, como testimonio, gracias al interés de sus pobladores, reflejando el estilo tradicional que se dio en todos los poblados de la Nueva Granada. Las iglesias y conventos construidos por Agustinos, Dominicos, Franciscanos y Jesuitas, fueron básicos para definir la morfología actual de Mompox.


A orillas del Río Grande de la Magdalena, en medio de una exuberante llanura, rodeada de ciénagas, se levanta la villa de Santa Cruz de Mompox.


Fundada sobre una de las pocas elevaciones naturales de la región, antiguo asentamiento de los indios Malibues, la ciudad se constituye en paso obligado de mercaderes y viajeros entre Cartagena y el interior. Su situación privilegiada y su activo comercio dieron origen a una excepcional calidad y belleza en su arquitectura, la cual se conserva intacta hasta nuestros días, gracias, paradójicamente, al estado de aislamiento y postración en que cayo la ciudad durante el siglo XIX y gran parte del XX, debido al cambio paulatino del curso principal del río y al atraso socioeconómico derivado de la guerra de Independencia y de la sucesión de guerras civiles que afectaron a Colombia a lo largo del siglo XIX.

Historia

La fecha oficial de fundación de la ciudad es 1540 (aunque algunos historiadores la sitúan en 1537), por parte de Juan de Santa Cruz, gobernador de Cartagena de Indias, en tierras del cacique de Mompox.


Debido a ser esta una región poco propicia para la agricultura en gran escala, la ciudad dependía fundamentalmente de la actividad comercial a través del río y de su situación intermedia en la vasta región de la Costa Norte colombiana, que la hacia ver como un oasis en medio de la inhóspita y extensa llanura selvática.


Los colonizadores españoles que se establecieron en el territorio lo hicieron bajo las figuras jurídicas de la "encomienda" y la "merced de tierras", mediante las cuales se concedía el privilegio de poseer y administrar tierras, así como aprovechar la mano de obra de indígenas y esclavos africanos a cambio de encargarse del cuidado físico y espiritual de estos.


La dependencia de la navegación y la libre movilización por el río hicieron muy difícil el control de los indígenas y de los esclavos negros, con lo cual apareció el zambo, hijo de negro e india, libre por derecho propio. Muy pronto se dio en esta región el proceso de mezcla racial característica de casi la totalidad de la población colombiana.


El estado de dispersión de la población mestiza fue una constante a lo largo del periodo colonial. Por este motivo, si bien los españoles acaudalados poseían extensísimas propiedades, prefirieron dedicarse al comercio y concentrarse en el casco urbano de Mompox, donde construyeron magnificas casonas que daban cuenta de su enorme riqueza.


La independencia



Mompox fue la primera ciudad colombiana en declarar su independencia absoluta de España, el 6 de agosto de 1810. Los patriotas momposinos, encabezados por los hermanos Gabriel Celedonio y German Gutiérrez de Piñeres, contaban con el apoyo popular en toda la región de la Costa, particularmente en Cartagena, donde promovieron la insurrección que culminaría con la declaración de independencia absoluta de Cartagena el 11 de noviembre de 1811.


Simon Bolívar, en 1812, puso en marcha la Campaña Admirable que libraría de españoles gran parte de la Costa Norte colombiana. Una vez mas se manifestó la notable claridad de propósitos de la población momposina en torno a la causa independentista: la ciudad le brindó un gran recibimiento al Libertador y le suministró dinero, armas y provisiones, así como un importante contingente de valerosos soldados que contribuyeron en gran medida al desarrollo triunfal de la campaña. Después de varios reveses y de la sangrienta campaña de la reconquista española al mando del Pacificador Morillo, el curso de la guerra finalmente daría el triunfo a las fuerzas patriotas en 1819, y en 1820 se produciría la liberación definitiva de Mompox.



Posteriormente llegaran los días del ocaso de la ciudad debido fundamentalmente, al cambio del curso principal del río Magdalena que la aislaría de las rutas del comercio, con lo cual Mompox entraría en un prolongado letargo que, no obstante, la favoreció pues le permitió conservar intacta toda su hermosa herencia arquitectónica.

La ciudad

El lugar donde se asentó Mompox determinó que su crecimiento urbano fuera siempre limitado y orientado hacia el río.


En la ribera de éste se construyeron las albarradas, barreras de piedra para contener las crecientes, y el espacio que las bordeaba pasó a llamarse, naturalmente, Calle de la Albarrada; después estaba la calle principal, Calle Real del Medio, y posteriormente se trazó la Calle de Atrás. Entre las calles se ubicaron las manzanas, bordeadas por los llamados callejones. El pueblo se organizó d esta manera a lo largo del río, no alrededor de una plaza principal como la mayoría de las fundaciones españolas; a cambio de esto existen tres plazas alineadas sobre el río, cada una con su respectiva iglesia: la central o Plaza de la Concepción; al norte la de San Francisco y al sur la de Santa Bárbara.


El desarrollo arquitectónico de la ciudad se debió a los aportes y la financiación de los grandes y medianos hacendados y comerciantes. Las casas, iglesias y demás construcciones son obra de los alarifes y no de arquitectos formados académicamente; prima el esquema básico andaluz de la agrupación de las habitaciones y salones alrededor de uno o varios patios, dependiendo del tamaño de la edificación.



Otros artesanos también se establecieron en la ciudad y contribuyeron a darle a ésta su fisonomía particular. Es el caso de los herreros que, llegados primero a Cartagena, descubrieron que el ambiente salino oxidaba y pulverizaba con rapidez sus creaciones, por lo cual tuvieron que establecerse en otras ciudades sobre todo en Mompox, donde poblaron las ventanas de casas de toda la variedad y riqueza de rejas de hierro que podemos admirar hoy en día. Por otra parte, de la época colonial también data la actividad de los orfebres que trabajaban la filigrana de oro, que le ha dado fama mundial a la orfebrería momposina.


Arquitectura religiosa


Al igual que en todas las ciudades y territorios del Nuevo Mundo, el orden social de Mompox se estableció alrededor de las necesidades religiosas, Jesuitas, franciscanos, agustinos y dominicos, llegaron, primero, a evangelizar y luego a ordenar todos los aspectos de la vida de los pobladores, donde adquirió un carácter especial la celebración de la Semana Santa, una de las más nobles y tradicionales manifestaciones de la religiosidad de los habitantes de Mompox.



El desarrollo urbano de la ciudad giró siempre en torno a las diferentes iglesias, y en éstas se plasmaron con notable maestría las habilidades y creatividad de los constructores, al punto que en ningún otro lugar de la Nueva Granada se manifiesta tal originalidad en las formas y tanto desapego a los cánones rigurosamente establecidos como en las iglesias de Mompox.


En general la organización de las iglesias momposinas es sencilla, con muros de ladrillo y cubierta en madera entrelazada según el tradicional estilo andaluz llamado de par y nudillo; el interior se divide en tres naves separadas por esbeltas columnas en madera. Los rasgos de originalidad de las iglesias se hallan en la fachada y la torre, desde las más sobrias como San Agustín y San Carlos, con torre de planta cuadrangular, pasando por la hermosa espadaña de la iglesia de San Juan de Dios, hasta la torre de Santa Bárbara, la más extraordinaria muestra arquitectónica de la ciudad, con su original balcón, que resume en sí una gran cantidad de estilos y tenencias caprichosamente entrelazados según la libre creatividad del artesano que la planeó y la construyó. Otras iglesias, como San Francisco y Santo Domingo, se distinguen por su fachada con elementos decorativos también sumados con completa libertad por los artesanos. La Concepción, la iglesia principal, fue reconstruida casi en su totalidad en el siglo XIX.

Casas y arquitectura civil


Las construcciones civiles son escasas en Mompox. Sobresale el llamado Colegio Pinillos, una de las pocas construcciones de dos pisos en la ciudad. Este colegio fue fundado por el acaudalado comerciante Pedro Martínez de Pinillos, con el nombre del Colegio de San Pedro Apóstol, a fines del siglo XVIII. Se caracteriza por la sólida estructura de su claustro con arquerías de mampostería de ladrillo, donde son especialmente notables los arcos rebajados con columnas enanas en el piso alto.



Las casas de Mompox responden al esquema andaluz, donde los espacios se agrupan alrededor de un patio central. Un rasgo muy característico es la duplicación del salón principal mediante un módulo estructural añadido, que permite diversificar la funcionalidad de los espacios interiores. En las fachadas sobresalen las ventanas de rejas de hierro con gran calidad artística, complementadas por las repisas o "panzas" sobre las que se asientan los tejadillos que las cubren, todos con gran variedad de formas y adornos.


Las casas más notables en Mompox son , en primer lugar, la Casa Baja, que se destaca por su portada barroca única en la ciudad; la Casa de La Marquesa, situada en la Albarrada, y la de La Concepción, con sus soportales o cubiertas que proveen sombra a los caminantes; la Casa de la Familia Germán-Ribón, donde está la sede de la Academia de Historia de Mompox y la Biblioteca Pública, y la Casa del Te Deum, donde actualmente funciona un lujoso hotel.


Sin embargo, en todos los rincones, plazas y calles de Mompox es posible encontrar muestras arquitectónicas de impresionante calidad y belleza, que hacen del centro histórico de la ciudad un verdadero remanso de otros tiempos. La ciudad ha seguido creciendo, para lo cual se han adaptado tierras circundantes, pero los habitantes de Mompox son muy conscientes de que sus hitos arquitectónicos del pasado son el mejor legado que pueden dejar a sus descendientes, y aquello que hace a la ciudad única en el mundo.


El primer tercio del siglo XIX fue testigo del periodo de decadencia del pueblo, debido al cambio de curso del río Magdalena, que disminuyó el tráfico fluvial hacia Mompox y estimuló el nacimiento de puertos alternos.


El aislamiento económico continuó durante el siglo XX, ocasionando, paradójicamente, la preservación total del patrimonio arquitectónico, hecho que lo elevó en 1995 a la categoría de Patrimonio de la Humanidad. Este galardón, convirtió a Mompox en una atracción importante como centro cultural y turístico, estimulando la dinámica social y la renovación económica.



Fue declarada Monumento Nacional en 1959 y, en diciembre de 1995, entró a formar parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO (código C-742), como una muestra depurada de la arquitectura colonial española en el Nuevo Mundo.



Artículo tomado de:

www.unesco.org

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